Primero fue el caballo de Oblivion, luego Assassin's Creed, el de Age Of Conan también y ahora le toca a Red Dead Redemption, es ese juego del oeste que se está llevando al público y a la crítica al bolsillo por su gran acabado final, un sandbox al más puro estilo GTA pero en el western más violento. Y sin duda no era de esperar que empezaran a salir todos los graciosos bugs que acostumbran a aparecer en este tipo de juegos. Y aquí los tenemos, esta vez tenemos un caballo con complejo de pegaso. O le ponemos unos pesos en los pies o un paracaídas porque el pobre no se está nada quieto, aunque bien pensado, le prendes la cola y la cresta con fuego y ya tenemos al corcel de Helios.
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