martes, 28 de septiembre de 2010

Historias para no dormir

El otro día en mi barrio observé algo MUY inquietante, iba paseando por una zona cercana a un centro comercial llamado la Maquinista y pude apreciar colgados en vallas o árboles una especie de trapos, algo así como un pelele japonés de esos raros para la lluvia, pero más rudimentario, el caso es que en uno de estos cachibaches había una paloma atrapada, como liada en hilos, forcejeando por escapar. Al poco tiempo veo aparecer un pakistaní la mar de feliciano, agarra la paloma por el gaznate, la descuelga y ni corto ni perezoso le pega un viaje en la cabeza contra el suelo. WTF pensé yo. A eso que el pakistaní me ve y hace ver que acaricia la paloma sonriendo, acto seguido cuando cree que no miro se metió la paloma en la chaqueta. Historias para no dormir muchachos.

Ejem... sé que en Barcelona hay super-población de palomas y crisis, pero ¿hasta esto llegamos? no sé si en su cultura esto es normal, pero creo que comer una paloma de Barcelona es peor que comerse una rata de alcantarilla. Y después de esto quiero postear una foto que me he descojonado. Los chinos, esas personas alrededor de las cuales no existen ni patos ni gatos a un kilómetro a la redonda.


Foto vista en Jandeporas

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